Enjaulados

Con gran orgullo algunos exhiben a sus pobres presas indefensas,
cuyo único pecado es el de ser apreciado por sus amos.

Perdida la poca razón deambulan con pasos medidos mil veces de un lado a otro.

Como no los entendemos, ni sabemos de sus penas,
los vemos y deleitamos de su encierro,
dizque para aprender sus costumbres,
de un ido como podrá ser?

Es obra de nuestras bestialidades,
el hobby de coleccionar pequeños o grandes animales,
a los cuales hemos inducido a la locura.

Lima, 10Mar95. Algún día prohibido estará trastocar el mundo animal y natural, verdaderamente habremos entendido la maravilla de la vida.

Sapín de las Charcas
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