En Cualquier Momento, en Cualquier Lugar

Hace unos veinte días atrás se remeció mi vida de la manera más antojadiza en que suceden los malos eventos.

Fui al cajero automático del Scotiabank para retirar una pequeña cantidad y no atendía por estar en reparación, entonces me dirigí al centro comercial que está cerca para conseguir otro cajero y me crucé con unos muchachos que estaban descargando cajas de gaseosa para repartirlas a sus clientes, uno de ellos se dirigía hacia mi con su carretilla vertical con cinco cajas de gaseosa familiar.

Vi que hizo una mala maniobra y perdió el equilibrio, la caja que estaba más alta se desprendió del conjunto e iba a caerme en los pies.

Retrocedí con tan mala suerte que tropecé en el borde de la vereda y caí de espaldas en la pista.

Al caer como en cámara lenta volteé mirando hacia los carros, esperando el momento en el que algunos de ellos podrían haberme atropellado.

Vi que felizmente por la poca velocidad que llevaban, ya que estaba cerca de la esquina, pudieron frenar a tiempo sin que sucediera lo peor.

Sólo me golpeé un codo, que tenía rasmillones, mis lentes estaban por ahí, me ayudaron a levantarme y recogieron mis lentes.

Me acerqué con furia al muchacho que se le resbaló la caja, agarré una de las cajas y la volteé para romperle las botellas que llevaba, seguí y a otro de los muchachos le hice lo mismo, pero le reventé las botellas de dos javas.

Me quisieron detener, pero era tanta mi furia, que no lo pudieron hacer.

Luego crucé la avenida, parando a los carros con mis gestos, por si me seguían, con dirección al policía de tránsito, pero me fui calmando.

Nadie me seguía, seguí de frente hasta llegar a mi departamento, ya no volví a salir hasta por lo menos dos días

Entendí bien como pasan los accidentes, como se pierden las vidas en un momento de incertidumbre, en un destello fugaz, donde no podemos hacer nada, más que esperar.

Hoy a la distancia del accidente, después de haber pasado varias veces por el lugar en que sucedió, recién me doy cuenta que mi caida se produjo en el área de la pista que estaba detrás del camión de reparto que estaba estacionado y era imposible que me hubieran atropellado, y que los carros que vi, seguro estaban pasando al costado.

Pero no creo que esos cargadores de javas, vuelvan a descuidarse en su vida.

Sapín de las Charcas
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