Las pesas y yo

Tuve la ventaja de tener hermanos mayores, me llevaban 17 y 15 años, el primogénito de mi padre y su segundo hijo.

El mayor tenía unas lecciones de Charles Atlas sobre ejercicios de tensión dinámica, las cuales encontré en la biblioteca y aunque yo no vi que era un atleta, le gustaba jugar fútbol y al segundo le gustaba el cachascán, me enseñó varias llaves, pero no practicaba deporte alguno.

En el patio trasero de la casa de mis padres, había un área grande con pasto donde estaba un gran columpio, una barra y unas argollas para hacer ejercicio.

Recuerdo que no alcanzaba a la barra ni a las argollas, arrastraba una jaula grande para pavos, hecha con fierro liso de 1/4″, luego me subía a ella para alcanzarlas.

Tantas veces me colgué boca abajo agarrado de las argollas, hasta que un día me caí y estrellé mi cara contra la jaula de fierro, fui llorando donde mi madre y me pegó por descuidado, pues me desvié el tabique que me trajo problemas respiratorios hasta que a los 21 años me hicieron una corrección del tabique.

Pude con el tiempo y esfuerzo, formar mis brazos, pectorales, músculos del torso y espalda.

En vísperas de mi viaje para estudiar en la universidad en Lima, le pedí a mi papá unas mancuernas, las cuales las hicieron en alguna fundición. No recuerdo si las llevé o no, pero eran feas y no me entusiasmaban.

En la UNI (Universidad Nacional de Ingeniería), tenían un gimnasio al que iba para entrenarme en las paralelas, ya que podía hacer la Escuadra, donde tienes que tener muslos, abdominales y triceps. Me retiré después del primer año pues me descuidaba en los estudios.

El siguiente recuerdo que me viene a la mente, cuando trabajaba en los edificios de Panorama SA con la constructora Centrax SA, a un tubo de fierro galvanizado de una pulgada le hice vaciar en los extremos dos cilindros pequeños de concreto, que me servían para hacer pesas. Hasta ese momento siempre hice planchas, abdominales y la escuadra.

Luego en busca de fortuna viajé a Tumbes, donde mandé hacer unas pesas con un tubo de fierro galvanizado con sus vaciaditos de concreto en los extremos, además de una tabla para hacer abdominales. Allí me quedé once años de mi vida trabajando en la cerveza.

Cuando volví a la Construcción, me enviaron a Chiclayo para dirigir la construcción de un edificio industrial en la planta de Motupe. Me quedé seis meses y compré las primeras mancuernas de mi vida, con un peso fijo de 3 kilos.

Me mantuve con ellas haciendo pequeños ejercicios para brazos, piernas, nada serio.

A mi regreso a Lima compré unas tobilleras de 3 kilos para cada pierna y estuve un año llevándolas cuando caminaba, hasta que me di cuenta que reventaba las suelas de mis zapatos, jajaja, luego las dejé.

Hasta el 2013 aproximadamente, bajé 15 kilos de peso por una enfermedad al estómago, una infección y además mi estómago dejó de absorber la importante vitamina B12.

Cuando me recuperé de esta enfermedad, ya no tenía los músculos que trataba de conservar desde joven, tenía 60 años.

Estaba resignado a aceptar mi vejez, con todas las debilidades que acarrea.

Pero di un primer paso, procedí a mi rehabilitación sin auxilio médico ya que es costoso. Compré una pequeña máquina que simula los movimientos que se hacen al remar, una Tyger, donde ejercitaba los brazos, piernas, abdomen y espalda. Empecé con 5 o 10 flexiones al día, no recuerdo, tan débil estaba, empecé en la posición de asiento alta más fácil y luego me quedé en la posición baja más difícil, y poco a poco fui llegando hasta 320 flexiones por día, dividido en cuatro sesiones de 80. Me sentía fuerte otra vez, pero nada del otro mundo.

Sin querer encontré la revista Esquire en Internet y todos los días trae noticias, es una revista para hombres y trata de moda, libros, películas, novedades y  oh la la, ejercicios también.

Comencé a seguir las noticias de ejercicios, sobre todo con pesas y aprendí lo que no había aprendido en todos estos años, a pesar de que siempre leí manuales sobre el tema.

Aprendí que las rutinas de ejercicios no deben ser iguales todos los días, sino una rutina para el tren superior y otra para el tren inferior.

Además pude apreciar por casualidad en internet como lucen algunos viejitos de 70 años, con sus rutinas de pesas y alimentos, lo cual me maravilló.

Entonces todo ese entusiasmo por fin lo volqué en Junio de 2018 a hechos.

Compré una barra de pesas primero, para hacer la prueba y ver que tal me iba con mis primeras rutinas, empecé con los grandes músculos como antebrazos, bíceps, tríceps, muslos y pantorrillas. Sin dejar de lado mi máquina Tyger aunque con sólo una sesión de 80 flexiones un día si y otro no.

Luego de un mes le puse a la barra que pesa como seis kilos, dos pesas de setecientos cincuenta gramos cada una, para que pese siete kilos y medio; haciendo diez flexiones para cada ejercicio, haciendo ejercicios un día para el tren superior y otro para el tren inferior.

Así estuve un mes más sin variar mis rutinas. Olvidé mencionar que yo tengo unas normas que sigo en mis rutinas y son: que no me duelan, que no me quiten tiempo y que no me cansen; no se si lo leí en algún sitio o me las inventé, pero la idea es no tener pretextos para dejar las rutinas.

Compré unas mancuernas de peso variable que son cromadas.

También olvidé mencionar que me mentalicé debidamente, pues tomé conciencia que a mi edad el planeta es hostil para uno, casi como estar en el espacio, también comencé a caminar una media hora todos los días, así como los astronautas necesitan hacer ejercicio todos los días cuando están en el espacio. Mi alimentación tiene más calidad que antes. Me di cuenta que la calidad de las pesas influía en mi entusiasmo, escogí unas que son cromadas y esbeltas, me entusiasman mucho.

Después de dos meses de experimentar, agregué una serie de ejercicios de pesas y calistenia para abdominales, piernas, hombros, cuello, cara, antebrazos y hasta para la próstata. Además de subir a la barra dos pesas más de 750 gramos cada una, de tal forma que la barra ahora pesa 9 kilos y cada una de las mancuernas pesa 4 kilos.

Llegó el mes de Enero de 2019 y me sentía muy fortalecido, ligero, había perdido grasa, cuando corría por algún motivo ya no sentía pesadez, mi cuerpo respondía mejor que en mis mejores años.

Estaba listo para aumentar mis flexiones en un cincuenta por ciento y pasar a la siguiente etapa, pues después de seis meses sabía que debajo de esa piel caída había por fin músculos.

Pensaba que ahora me tocaba definir mi aspecto para rellenar con músculo mi piel caída.

Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

A la vuelta de la esquina comenzando el verano de este año tuve una bronquitis tremenda y después estuve mal del estómago, todo esto duró como un mes, durante el cual me debilité.

Mi recuperación es tan lenta que no he podido volver a hacer mis rutinas con las mismas ganas de antes.

Lo que he aprendido recientemente, es que todos tenemos problemas, unos más y otros menos, pero la diferencia es como los resolvemos, el ánimo como los encaramos, unos con o sin fortaleza y esperanza, que muchas veces define poder levantarse y seguir.

Ahora, como tener fortaleza y esperanza, es un tema que algún día tocaré, si no lo he hecho antes, he escrito tantos mamotretos que es posible que me repita, jajaja.

09mar2019 La semana pasada no hice mis rutinas un par de días, de 10 flexiones que hacía como promedio, volví a comenzar con 7 la semana antepasada que tampoco lo hice todos los días, la semana pasada hice 8 flexiones esta semana subí a 9 flexiones y pude hacer mis rutinas todos los días de la semana, descanso los domingos.

En las mañanas despierto pensando que rutinas voy a hacer ese día, lo cual es un indicativo que volví a retomarlas y otra vez me siento muy motivado.

30mar2019 Volví, esta es la tercera semana que hago 10 flexiones de mis rutinas todos los días, aunque tuve un pequeño estiramiento en el lado derecho de la espalda y en la pierna izquierda, no fue impedimento para cumplir. Algo que también aprendí es a hacer las flexiones lentamente en caso de un percance o acortar la flexión o el número de flexiones. Y cuando te sientes cómodo con tus rutinas, es el momento para aumentar las flexiones o para subir el peso, lo cual hay que hacerlo con precaución para evitar lesionarte.

Sapín de las Charcas
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